sábado, 11 de abril de 2009

Pamela Jiles es mi Madre



La idea podrá parecer sencilla, mas no lo es; ya que dos cosas son importantes a la hora de decir la palabra “Madre”: Querer decirlo y Saber a quién decírselo.

Han escuchado frases del tipo: “Mi madre apenas me apoya, y eso que es mi madre”. ¿Les suena raro? o ¿Les calzó el zapato? Permítanme auto-flagelarme un poquito, algo tan de moda por estas fechas…

Mi Madre Biológica:

Sus sueños se vieron truncados hace años, porque (así como muchas madres, sobre todo las de su generación) sólo veía la felicidad (SU felicidad) a través de mí: Hijo único, mamón y sin mucha conciencia, salvo hasta hace poco.

Cuando uno comienza a razonar, entiendes lo que realmente "constituye" a esta sociedad corrupta, corrompida por "mandatos dictatoriales de las altas cúpulas de supuestos iluminados", esas que adoran a los alumnos y odian a los estudiantes; las mismas que inculcan y no enseñan; las mismas que te bombardean con sus ideales sobre lo que es "bueno" y lo que es "malo"; sobre lo que debes comprar; sobre lo que debes creer; las mismas que penalizan las protestas por causas justas; etc.

En cierto modo, esto de las madres heteronormativas, es un mal social bastante más común de lo que parece... Asimismo, ese loco afán de las “madres utilitaristas” (ya que mediante la "obtención" de nietos y ese tipo de cosas, pretenden alcanzar un "sueño"… Bastante egoísta por cierto) es algo sorprendentemente frecuente.

La verdad, no podemos negarles nuestro querer, pero es bastante rancio todo eso de "las proyecciones" de las madres para con los hijos(as).

Psicológicamente, es un agravio para mí y para tantos otros que día a día luchamos en esta sociedad cruel, por darnos a conocer como parte del pueblo, honesto y tolerante, que sabe que debe cumplir con sus "deberes", pero también ha de entrenarse para hacer valer sus DERECHOS... Los cuales muchos intentan quitarnos (ya que sólo cuando les conviene hablan de "leyes y justicia social").

Heteronormatividad:

A la gente le fascinan las suposiciones; a penas te conocen y suponen “por default” que perteneces a la media, es decir: “Que eres Cristiano, políticamente de Centro y que eres Heterosexual”.

Mmm… Bueno: “Ninguna de las anteriores”.

Esas personas, así como las madres que niegan a sus hijos o aquellas que ven a través de ellos "un medio" para alcanzar su propia felicidad, no son ni mejores ni peores que este sistema cruel, frío y calculador, que sólo busca enriquecer a quienes lo justifican y fomentan; y eso (en este caso) constituye un sistema heteronormativo que apunta a satisfacer las necesidades de "súper-madres inquisidoras enchapadas a la antigua", que retan a sus hijos al verlos del brazo o de la mano de otro chico, y que aún sabiendo que son pareja, gay-confeso, no lo admiten, sólo porque ellas quieren "enriquecer su pobre existir" a sabiendas de un proyecto imposible de ser concretado, arrojando al aire la frase martirizante: “¡Y yo que quería que me dieras nietos!”.

Es decir, son de la misma escuela de las que "los miran, pero no los quiere ver”. Ciegas de lógica y provistas de un falso amor maternal, no desean vernos ni juntos, ni revueltos, ni mucho menos, revolcándonos como la biología manda (porque aquí "Dios" nada tiene que mandar); limitando y hasta privando NUESTRA felicidad.

Esas madres no saben el dolor que uno enfrenta ante esa actitud. Ese resentimiento maligno, poderoso, crónico, que se acumula y termina rebalsándose cual wáter lleno de mierda... Nosotros también explotamos y al final terminamos todos heridos. Pero, no es la forma, no es medio, no es el fin...

Tampoco es la forma el continuar con este discurso del llanto y la victimización.
No podemos ser mártires en una sociedad sado-masoquista.

Lo llorón se quita con los porrazos y con la mirada en alto, tragándose las lágrimas y mirando hacia adelante siempre, sobre todo ahora que existe la posibilidad de tener una "nueva madre" para gays, lesbianas, bisexuales, travestis, transgéneros y cuanto queer guacho de cariño exista.

Nosotros al menos, nos sentimos a ratos guachos de amor, mas no de vientre, pero que sí desearíamos que el mismo vientre que nos dio el nacer fuese también el dador de cariño. Lástima que hoy sólo sea posible divisar eso a la inversa, sólo en los brazos de una mujer loable de ser una “madre ideológica”.

No existen las "madres postizas" y sólo hay madres biológicas y madres receptivas de huérfanos; pero desde hoy, Yo quiero regalarme a una madre que me acepta con sus brazos abiertos tal cual soy, y no es con la que comparto el 50% de mis genes...

Mi Nueva Madre:

Hace unos meses comencé a ver la luz en una especie de ídola pagana que muchos sólo asocian a una faceta televisiva, pero que cuando has tenido la oportunidad de ver su luminoso rostro en vivo y de compartir palabras y pensamientos con ella, la cosa es muuuuuuuy diferente.

Pamela Jiles es... de partida, inusual, imperfecta, anómala y todo cuanto adjetivo calificativo vinculado a “humana” haga referencia, porque no es una figura lejana e idealizada en las alturas de un Panteón.

Si antes han sentido que un amigo(a) en realidad "debió haber sido tu hermano(a)", pues esta sensación maximícenla al grado en que ven en una figura femenina el rol de madre que siempre quisieron que su propia madre tuviese. Una madre “humanizada” por las reales necesidades de los demás.

Con ese calor y esa capacidad de empatía y comprensión inquebrantables; con ese discurso aguerrido, lleno de sutilezas que lo hacen tan enriquecedoramente satisfactorio. Porque más que llenarte de simple esperanza o de traer a colación la "Teoría del Mesías" y destruirla; su discurso nos anima a hacernos partícipes de una causa que nos engloba y nos permite expresar y encauzar este resentimiento por lo injusto que es "el plan sociocultural" al que dogmáticamente muchos nos vemos enfrentados día a día: La Heteronormatividad a la que tanto apelamos aquí.

No puedo evitar recalcar que Pamela Jiles es NUESTRA CANDIDATA, “la candidata de los queers” como escuché por ahí… Y es cierto, ya que ella nos acoge en sus brazos tal y como todo el pueblo debiera hacerlo en una sociedad de igualdad y justicia. Nos propone alcanzar JUNTOS un sociedad con equidad y equitatividad, que puede lograr sanar la herida que muchos compañeros “no-heterosexuales” compartimos, producto de las afiladas garras con las que la sociedad nos ha marcado.

La heteronormatividad es nuestro enemigo público número uno, y en este Blog la pelea no cesa, pues no hay tregua ni feriados católicos que nos hagan descansar.

Ni hoy ni mañana resucitará un “Jesús-gay” que vuelva en nuestra ayuda, pero si volverá a la vida la pasión del pueblo GLBTT por reivindicar sus DERECHOS, por hacer público el desazón de un té amargo que nos han hecho beber por décadas, y si hacerlo implica tomar una decisión, no hay duda; porque lograr la candidatura Jilista es fundamental para que por fin se representen los derechos de una de las comunidades más pisoteadas de Chile.


Kai

1 comentario:

Rafa dijo...

Pamela será, entonces, mi madre ideológica. Somos hermanos desde ahora. =)

José Rafael.-